7/10/13

Di que sí

¡Hola de nuevo siete días después! Como todos los lunes iba a preguntaros qué tal habíais pasado el fin de semana, pero como empiezo a ser un poco repetitiva, prefiero pensar que ha sido mejor que el anterior pero no menos bueno que el que está por venir.
 ¡Vamos a empezar  con un poquito de optimismo! que en estos tiempos no viene nada mal.
Nuestra semana ha sido de lo más productiva, si hablamos de lunes a viernes claro, porque el finde podría haberse titulado  "fiebre del sábado noche" literalmente y ya que nos ponemos parte del domigo (pobrecitos, estos cambios de tiempo machacan a cualquiera).
Virus a parte, estoy muy contenta por todas las cosas que hemos hecho, y sobre todo, por haberme dado cuenta de que a veces son ellos los que nos mandan señales para que hagamos de un día que no prometía nada especial, uno de los mejores de nuestra vida.

¿Nunca os habéis parado a pensar que a veces no somos conscientes de que automáticamente les negamos mucho, de que recurrimos al no por defecto? Quizás sea por esa costumbre de relacionar que acceder a lo que nos piden es malcriarles.
Y eso es lo que me propuse la pasada semana, ser un poquito más flexible y decir más veces sí, aunque me cueste horrores, lo reconozco.

Gracias a eso tenemos una lista de cosas que por su puesto estoy desenado repetir, sobre todo subirme al carrusel, aunque sea casi la hora de cenar, total, ¿qué nos supuso llegar diez minutos más tarde?
De malo, nada, de bueno, un millón de risas, aplausos, una colección de fotos en el móvil y ver su enorme sonrisa al bajar.
O restaurar la mesa del comedor  de la primera casa en la que vivimos mis padres y yo, qué pena no haber sacado un vídeo de Adrián lija en mano que al verme sudando la gota gorda, por compasión o por divertimento, se puso a darlo todo, aunque bueno,  los trozos que "lijó"  van completamente por libre y con eso ya queda constancia de su colaboración.
Así que viendo el buen resultado del día del carrusel, me dejé llevar y no dije  no de primeras, como tantas veces suelo hacer, vamos, que me di un atracón de donuts , compré flores un par de días ( la crisis sigue y mis números aún no están rojos, de momento), volví a darme algún capricho (que les den otra vez a las calorías),  hice alguna compra más, dos lamparitas que ya tenía fichadas hace tiempo en The Craftcake Mama y papeles nuevos para manualidades.
Y como no, me pegué mi buena sesión de fotos, porque si la casa llevaba ya unos días hecha un desastre con sus montones de ropa, sus cajas destino trastero ocupando una habitación "en modo trinchera" y los cristales otra vez llenos de gotas secas (tanto darle la bienvenida al otoño...), por un par de días más, no iba a pasar nada.




Ya véis como puede transformarse un día en un abrir y cerrar de ojos cambiando un no por un sí, con esto no os animo a que viváis en la más absoluta de las anarquías, que para eso ya están los anuncios de Ikea y sus repúblicas independientes, pero de vez en cuando,y aunque cueste un poquito, merece la pena decir sí.
(Voy a comerme un donut... y que le den a las calorías).
Felíz lunes.

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