10/4/14

Flamingo style

Hace un par de días escuchando una canción de Fangoria empecé a pensar en las vacaciones, y de ahí a imaginarme una película me sobró tiempo, ya sabéis que es ponerme a imaginar y encima con música de fondo y no respondo de mis teleseries mentales.
Pues sí, ahí estaba yo, vestida con unos pantalones pitillo y un top de cerezas de fondo turquesa por encima del ombligo, sí, he dicho por encima del ombligo, es que en mis fantasías tengo cintura de avispa a pesar de haber tenido dos hijos en diecisiete meses.
Como iba diciendo, estaba yo toda mona, con mi modelito y mis cuñas de "pichiglás", que decían antes las señoras modernas, al borde de una piscina enorme bajo la sombra de unas kilométricas palmeras y con mi pamela y mis gafas de sol acabadas en punta....siiiiiiiiiii, Palm Springs, yeahhhhhhh!!!!
Y vuelta a la tierra, así me he quedado, sin cuñas, sin cerezas en la camiseta y sin palmeras, pero puestos a imaginar, qué geniales serían unas vacaciones llegando a uno de esos moteles con cartel de neón en un Cadillac rosa.
Ya me veo todos los días paseando por esas urbanizaciones, con mis bikinis hawaianos, mis short de cintura alta, mis vestidos de color pastel, porque claro, puestos a imaginar pues lo hago ya con un amplio vestuario, sin olvidar los complementos, con lo que me gustan a mí las gafas de sol, los sombreros y los labios rojos. 
Lo que iba a fardar  sacándome fotos bajo los neones al atardecer tomándome mis cóckteles y viendo a los flamencos de Miami Vice levantando la patita en la orilla del mar, "ataviada con blanca pamela", la María de las Mercedes de Coachella Valley me iban a llamar.
La verdad es que me encanta  pensar en la cantidad de historias que se habrán vivido bajo esos neones, la de cosas que habrán sucedido, y las que sucederán alrededor de aquellos que todavía siguen brillando a pesar del paso de los años.
Ya me veo a mitad de verano dando explicaciones a cerca de mi vendaje craneal, "Uy Noelia, ¿qué te ha pasado? ¿Por fín te has atrevido a correr el encierro? -No no, me cayó un coco en la cabeza paseando por Palm Springs-". ¿A caso se pude sufrir un traumatismo con más glamour? Ni viviendo tres vidas.
Me he metido tanto tanto en el papel que hasta he buscado la maleta que me llevaría a esas vacaciones, he hecho una reserva en el Pink Motel e incluso he visualizado los flotadores de la piscina, jajajaj, eso último ya es preocupante.
Yo quiero bañarme en esas piscinas con flotadores gigantes, con esa decoración tan decadente pero que ha creado estilo para siempre, y como dice Alaska y empezó esta historia, quiero flamencos rosas.

Y a pesar de que cada vez que miro y remiro las fotos y más consciente soy de ese punto hortera, más me apetece materializar esa telenovela mental en una realidad. Y es que si todos llevamos dentro una rubia oxigenada, esa rubia indudablemente vive en Palm Springs.

1 comentario:

  1. Si ya te imaginas esto ahora no kiero saber que imaginaras cuando llegue el verano. Pero me ha gustado el post, sobre todo el cadillac!!

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